En este blog junto a las entradas que nos informan sobre la fiscalidad, vamos a dejar un espacio para posts relacionados con la cuestión laboral y todo lo que la rodea (prestaciones, contratos, accidentes etc.).  Y en este sentido, hemos creído conveniente dedicar inicialmente algunas de esas entradas a un tema que debido a la situación del mercado laboral actual de nuestro país, es muy significativo.

 

Nos referimos a todo lo relacionado con las prestaciones por desempleo en su modalidad contributiva. Y a través de varias entradas queremos aclarar todas sus peculiaridades y las condiciones necesarias para su acceso, así como otras cuestiones como los importes, la duración, etc.

 

En primer lugar hay que señalar que existen dos niveles de protección en referencia al desempleo, la del nivel contributivo y la del nivel asistencial, más conocida como subsidio de desempleo. Sin embargo iniciamos este post con las del nivel contributivo y comparando a las que se tiene acceso a través del trabajo por cuenta ajena, con las que son consecuencia del trabajo autónomo que desde la Ley 32/2010, de 5 de agosto goza de un sistema específico de protección por cese de actividad, actualmente reformado por el Real Decreto-ley 28/2018, de 28 de diciembre. Iniciamos el análisis conociendo en primer lugar cada uno de los requisitos necesarios para acceder a una u otra prestación.

 

Requisitos generales para el acceso a la protección por desempleo para los trabajadores por cuenta ajena:

 

1. Estar afiliado o en situación asimilada al alta.

 

2. No haber cumplido la edad ordinaria de jubilación.

 

3. Tener cubierto un período mínimo de cotización de 360 días en los  seis años anteriores a la situación legal de desempleo.

 

4. Estar inscrito en la oficina de empleo y acreditar disponibilidad     para buscar activamente empleo y aceptar colocación adecuada (compromiso de actividad).

 

Requisitos generales para el acceso a la protección por cese de actividad para los trabajadores por cuenta propia o autónomos:

 

1. Estar afiliados y en situación de alta en el Régimen Especial de Autónomos o el Régimen Especial del Mar y en el Sistema Especial de Trabajadores por Cuenta Propia Agrarios.

 

2. No haber cumplido la edad ordinaria de jubilación.

 

3. Tener cubierto el período mínimo de cotización por cese de actividad de 12 meses continuados e inmediatamente anteriores al cese.

 

4. Encontrarse en situación legal de cese de actividad y suscribir el compromiso de actividad.

 

5. Hallarse al corriente en el pago de las cuotas a la Seguridad Social. En caso de no cumplir este requisito cuando se produzca el cese en la actividad, se concederá la opción de que el trabajador se ponga al día con la Seguridad Social en un plazo improrrogable de 30 días.

 

Vemos en ambos accesos algunos requisitos comunes, como son el de afiliación, el no tener la edad y condiciones para el acceso a la jubilación, la obligación de suscribir el compromiso de actividad o una cotización mínima de 12 meses.

 

Sin embargo observamos como sí que existe una diferencia, que es la que se refiere al hecho de que los autónomos deban estar al corriente de sus cuotas con la seguridad social.

 

Recordemos que un trabajador autónomo es el que tiene la obligación de ingresar sus propias cuotas, esa es la razón por la que a ellos se les exige este requisito, algo que no sucede en el trabajo por cuenta ajena, cuyas cotizaciones por desempleo se efectúan directamente por su empresa. Y en este sentido existe lo que se conoce como «la automaticidad del derecho a prestaciones» (art. 281 LGSS), con la que se establece que aunque exista un incumplimiento por parte del empresario de las obligaciones de afiliación, alta y cotización, eso no tiene como consecuencia que el trabajador no pueda obtener sus prestaciones y por tanto en estos casos, será el SEPE quien adopte las medidas contra la empresa infractora y le exija a ésta, la responsabilidad que le corresponda.